Desde que se emitió este vídeo, muchas personas han dejado de etiquetar a los demás. Ya no se disparan sus mentes tan fácilmente en juicios hacia los otros.
Antes de verlo, probablemente no éramos conscientes de su automatismo encasillador y nuestros pensamientos emitían permanentemente juicios hacia todo y hacia los demás.
No sé si te pasa a ti también. A mí sí me pasaba.
Cada vez que etiquetamos a alguien, establecemos una barrera que nos impide ver todo lo bueno que esa persona puede aportar.
Creamos una distancia artificial, producto de un encasillamiento que nada tiene que ver con su realidad.
Y nos perdemos mucho bueno.
Lo peor es que no me daba cuenta de tantas cosas que tenemos en común.

Blanca Bertomeu / enmadridrio.es