Siempre he sentido admiración – además de por los escritores e ilustradores- por otras personas que estimulan también el mundo de la lectura y especialmente por las que consiguen ilusionar en ella a los pequeños. Por las personas que cuentan cuentos; por las que trabajan en las bibliotecas; por los maestros, por los padres que ponen tiempo constante de calidad en la magia cotidiana del rito de un cuento antes de dormir … por los actores, marionetistas, músicos, libreros… por esas personas que inspiran nuevas aventuras en las cabezas de los más pequeños.
…Y por las instituciones que la facilitan y la impulsan.

Por eso admiro a Teresa Corchete porque ha conseguido contribuir – y sigue haciéndolo con excelencia – a que ese mundo crezca a pasos agigantados. Ella “juega” un papel muy importante coordinando e impulsando programas desde la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para que ello sea posible.
Teresa es el alma de cientos de proyectos interesantes de cultura lectora. Un corazón que transmite con entusiasmo para contagiar el gusto por la lectura en los peques. Una mente clara «motor de transformación» del panorama de la mediación en la lectura.
Trabaja con niños, con familias, con colegios, con maestros, con otras instituciones; lo que le confiere además un bagaje de sabiduría y de influencia al poder absorber la experiencia y afinar la mirada para detectar cómo se mueve el mundo de los niños y poder enriquecerlo con su buen hacer.
Su magnífica trayectoria plagada de éxitos también como contadora de cuentos, le concede un enorme prestigio en el divertido y maravilloso mundo de la animación de la lectura infantil.

Es para mí un privilegio poder hablar un ratillo, el de un café, con esta impulsora entusiasta que ha contagiado y contagia tanta ilusión por la lectura en miles de familias y que ha formado a tanta gente en ello.

Es un placer comparable (para que me entiendan «algunos») con el que sentiría un aficionado al fútbol por entrevistar a Valdano, a Del Bosque, a Guardiola, a Zidane o a Cholo Simeone…

ChL, editor
enmadridrio

Teresa, aunque es imposible contar en dos palabras una trayectoria de vida llena de vivencias y de sentimiento, hágame en un trazo, por favor,  la primera línea del tiempo en la que usted llegó a este mundillo apasionante de la lectura infantil.

Bueno llegué a este mundo de forma circunstancial, me llamaron hace muchos años para una sustitución relacionada con una de las exposiciones itinerantes – ‘El Mundo de los Cuentos’ – de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, para mostrar los cuentos tradicionales de forma animada a escolares de muchos lugares de España. Empezamos en Santander y recorrí muchas ciudades disfrazada de hada para intentar encantar a todos los niños que acudían a ver la exposición…
La Fundación me hizo un hueco y desde entonces me quedé con los más pequeñitos. Te estoy hablando de los años 80. Yo era por entonces maestra en educación infantil y especial.

(Coincidimos durante nuestra conversación en que la palabra maestra es más bella y tiene un significado más profundo y entrañable que la palabra profesora)

En todos estos años he ido creciendo y me he ido formando en cómo promover y mediar en la lectura infantil. En aquellos momentos no había mucha literatura infantil española, casi toda era de fuera.
El álbum ilustrado me sedujo y empecé a ver que aquello tenía muchas posibilidades para contar de otra manera…
He tenido la suerte de trabajar desde entonces en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, un equipo que siempre busca ser pionero, siempre estamos investigando por dónde van los caminos, la innovación está siempre en nuestras propuestas.

Además de programar y de coordinar proyectos, ¿sigue usted contando cuentos?
Sí, estoy siempre en el terreno de juego.

¿Y también escribe?
No. Si acaso algún artículo de reflexión, pero no soy escritora. Me encantaría pero respeto muchísimo a los autores. Los respeto tanto que los promociono siempre que puedo si me parecen buenos; porque me parece que para ser escritor, como para ser ilustrador, hay que tener un talento especial y aunque se escriba o se ilustre para niños, que pudiera parecer más fácil, si no tienes un don es muy difícil crear una buena obra.
No. Yo no sabría escribir. El nivel de calidad que yo le exijo a una buena obra, que es en el terreno en el que me muevo, yo no sabría alcanzarlo escribiendo. Por eso respeto tanto a los autores.
De pequeña, curiosamente, me gustaba mucho escribir los trabajos, investigar, crear…pero nunca he destacado ni por escribir cosas inventadas ni por dibujar. Sin embargo sí he tenido cierto gusto para diseñar y combinar lo que otros me ofrecían, esto sí me lo reconocían continuamente. Disfrutaba mucho con ello, así que cuando me lo propusieron con los cuentos, fue un camino divertido que me permitió hacer lo que me gusta y sigo encantada.

¿Tuvo una bonita experiencia con la lectura en su infancia?
A mi padre le gustaba inventarse cuentos y nos los contaba. Esos momentos son inolvidables. También influyó en mí que tengo dos hermanas mayores que leían muchísimo, más aún que mis padres. Quizás me contagió mi hermana mayor, la super lectora. Por ella empezaron a entrar entonces en casa libros de Los Cinco, de Guillermo, de  Pearl S. Buck …

¿ Qué cree que pueden hacer en la casa los padres para atraer a sus hijos a la lectura ?
Quizás lo más relevante en mi opinión sea que los padres se den cuenta de la importancia que tiene, de lo importante que es para sus hijos. De lo importante que son ellos cuando hacen esa gran labor. Algo tan sencillo como contar y cantar por ejemplo “los cinco lobitos”…

Las personas que cuentan cuentos a niños tienen esa característica histriónica en sus caras y esa dulzura en su trato que les hace ser maravillosas. No sé si es primero lo uno o lo otro, pero es. (ChL)

… Que sean conscientes de que mantener ese diálogo con los niños, esa comunicación oral con lo literario – por llamarlo de alguna forma – en los primeros encuentros y luego continuarlos, aunque solo fuera por los afectos que se crean, es algo que merece la pena.
También, por supuesto, ir a las librerías con los hijos, hacer el carné de la biblioteca del barrio y estimular su uso placentero, regalar libros… que se convenzan de lo importante que es eso aunque parezca poquito.
Yo no lo considero una obligación pero sí es una bonita responsabilidad ser mediadores y facilitadores de esos estímulos en los niños. Que sientan que disfrutamos con ellos con el rito de la lectura… regalar libros en cualquier ocasión a celebrar o con cualquier excusa… acompañarles a los cuentacuentos…

Es importantísimo. Los primeros años de 0 a 8 años, los niños necesitan esos afectos y esos ritos. Cuando se ha tenido esa continuidad y esa costumbre, esos hábitos, es muy fácil que con 9 o 10 o en edades posteriores se siga manteniendo.
Son puentes que se establecen en la primeras etapas de la infancia.
Hablo como madre también, yo tengo tres hijos que son ya mayores, pero he podido compartir con ellos las lecturas, las imágenes, el cine, la música… porque lo literario se abre a otros caminos artísticos. Ahora puedo disfrutar y es genial poder hacerlo, compartiendo sus opiniones, sus comentarios, libros, arte, series …
Los padres tenemos a nuestra disposición hoy día afortunadamente muchos recursos, muchas webs informativas y muchas aplicaciones para estar informados. Sabiendo -como sabemos- que leer es fomentar la actitud crítica entre otras cosas, no debemos dejar que se nos escape el tiempo de su infancia sin ello.

¿Es una fórmula matemática de resultados exactos?. ¿Leer de pequeños garantiza que sean lectores de mayores?.

Claro que no. No hay libro de instrucciones para ello, ni fórmula mágica para conseguirlo. Si fuera así, ya estaría patentada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
Es una siembra que si no consigue germinar en el hábito futuro de la lectura, deja una huella en el interior de los niños que construye sus valores y sus raíces.

Y el Colegio, ¿qué puede hacer el Colegio?. ¿Es posible que muchos adolescentes odien la lectura al verse obligados con listas que están fuera de sus intereses?

En mi opinión es muy importante que se conozcan esas maravillosas obras que han marcado la Literatura Universal y eso hay que conocerlo porque es cultura. No hacerlo nos hace carentes del sentido de muchas cosas a lo largo de la Historia. Lo que cambiaría en muchos casos serían los métodos para acercarles a esas lecturas. Dudo de los efectos de abordarlo de esa forma que lleva al “copia, corta y pega” para entregar un trabajo de un libro que no se ha leído.
Hay muchos centros y profesores que lo hacen muy bien y, por ejemplo, seducen hacia el libro y emocionan con esas lecturas por distintas vías no tan impositivas y cerradas, con listas abiertas y actividades que llevan a querer leer esas propuestas.
Es verdad que el aprendizaje conlleva un esfuerzo, pero está demostrado que tiene mejores resultados si influye lo emocional. Entremos en el esfuerzo pero iniciándolo desde la motivación. ¿Por qué no entrar al camino desde lo abierto, intentando seducirles hacia los temas clásicos desde sus propios intereses relacionándolos con sus vivencias actuales, fomentando y dando oportunidades con actividades en torno a un libro?. Los debates, las creaciones artísticas relacionadas, performances…con lo cual se puede revertir la dureza de enfrentarte a un texto complejo que no todos tienen la misma madurez lectora aunque estén en el mismo ciclo de edad y, por tanto, por diferencias sencillas como la comprensión lectora, no todos los chicos y chicas lo disfrutan igual.
En la presentación de un libro, en cómo les contemos lo que pueden encontrar en él, en cómo les emocionemos con ello, se abren o no las ganas de leerlo.
Los maestros y los profesores de cualquier materia deben ser conscientes de la importancia de su papel como promotores de la lectura.

¿Qué más se puede hacer en el entramado social para conseguir que más personas se animen con gusto a la lectura? ¿Qué tienen que hacer las instituciones o «la tribu» para conseguirlo?
No cabe duda de que hay muchas instituciones que están promoviendo muy bien. Y digo muchas, por ello no las cito, sería una lista muy larga en la que seguro me olvidaría de alguna. Se está en el camino. Existen proyectos muy interesantes.
Sin embargo, echo en falta más promoción en televisión. ¿Cuántos anuncios conocemos en TV- fuera de campañas – relacionados con la lectura? ¿O cuántos programas estables que estimulen lectores?.
Funciona mejor en la prensa escrita, va avanzando en las radios y afortunadamente también hay muchos blogueros y muchos influyentes en otros distintos estamentos que empujan en esa dirección.

Hay que hacer más campaña de literatura infantil; eso sí, siendo críticos porque no todo vale. Hay mucha producción editorial, pero yo soy de las que piensan que falta también algo de crítica literaria.

En la actualidad, no cabe duda de que los soportes tecnológicos están ganando terreno al libro como tal. ¿Cómo casan ambas realidades en la lectura infantil?
La tecnología está aportando mucho positivo también al terreno de la lectura en los niños. No defiendo para ellos el ebook, porque no deja de ser un pdf; sino determinadas inclusiones complementarias como la posibilidad de la realidad aumentada desde el propio libro ilustrado o las aplicaciones tecnológicas prelectoras que existen en el mercado y que yo defiendo que los padres deberían conocer aunque decidan que no se lo van a facilitar aún a sus hijos hasta una determinada edad porque consideren que no es todavía el momento. Es esto lo que defiendo, que los padres conozcan los recursos tecnológicos de todo ese software complementario de ayuda a la lectura: juegos de adivinanzas visuales, dibujar animales, realidad aumentada… en fin, aplicaciones que pueden ayudar mucho si unos padres se implican en momentos con los hijos y que insisto en que aunque no lo utilicen puedan conocer que existen como recursos para sus hijos. Eso sí, soy enemiga de dejarles estos artilugios a los niños como si fueran «chupetes» para mantenerlos calladitos.

Teresa, yo soy aficionado al mundo del vino y sigo de cerca – sin considerarlas dogma de fe – «la lista Parker» o la «Guía de Vinos del Grupo Gourmets«, porque me aportan sugerencias de buenos «caldos».
Para mí, usted es una de las personas más indicadas a quien pedir una lista de buenos libros para contagiar el gusto por lectura a los peques. Sé que en su cabeza habrá muchos y que en esta selección no caben todos, pero destaque algunos títulos que considere.

Me contestó que no me daría una lista cerrada, porque no estarían todos los que son ya que habría bastantes más; pero que sí son todos los que están.
… Y me dictó lo que yo he denominado «Lista Corchete» emulando las selecciones de los grandes prescriptores de mi afición, en este caso aplicada al libro infantil:

Aquí enlace a «Lista Corchete» de títulos para disfrutar de la lectura con nuestros hijos